20 feb 2007

DIGO VOS ... / Textos


El texto que les dejaré a continuación pertenece al “TRATADO DE ARMONÍA” de Arnold SCHOENBERG, un músico creador, escritor y docente austríaco. Libro de texto que apareció por primera vez en Viena en 1911, referido un aspecto de la música tan atrapante como “la Armonía”
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Lo que les transcribiré textualmente será una parte del capítulo IV – el modo mayor y los acordes de la escala, tratando de no alterar la interpretación del mismo, por no extenderlo demasiado referido a LA CREACIÓN, debido al episodio que ayer nos sucediera en casa, con Martín y Belén cuando les mostraba algunas de mis nuevas canciones del 14 de enero.***********

La primera canción que les mostré se llama “lo que queda” y es una cercanía a la melancólica idea de escuchar una de esas zambas románticas como las del Cuchi Leguizamon salvando las distancias, claro esta. Y lo que en ellos sucedió fue al principio un tanto desalentador para mí. Un poco por ser su primera audición del tema y otro poco porque ninguno de los dos es músico o hace música, comprendí que no entendían lo que yo proponía y se estaban alejando del lugar hacia donde yo quería conducirlos, entonces decidí frenar la reproducción y explicarles por partes desde el comienzo de la canción; por donde yo iba cuando tocaba lo que sonaba, por donde deberían estar ajustando atenciones en cada parte y cuando decidir que una idea concluye y otra comienza, utilizando gestos y frases muy visuales como “entra el aire” o “se va” o “juega”, y entonces logré que descubrieran las partes, disfrutaran de los acentos, jugaran con el ritmo y se divirtieran como yo me divertí explicando.*********

Al respecto, de esa serie de canciones del 14 de enero, pueden escuchar NUBES en el enlace a mi espacio musical, al costado y abajo de este comentario en la parte de PRENSA donde dice “para escuchar” ************

Va el texto:*************

... El historiador puede ser realmente productivo cuando no se limita a ofrecer datos cronológicos, sino que ofrece una concepción histórica; cuando no se limita a enumerar, sino cuando se esfuerza en leer en el pasado el futuro.********

En nuestro caso esto significa que el alumno aprenderá las leyes y usos de la tonalidad como si hoy estuvieran en plena vigencia, pero aprenderá también los movimientos que conducen a su supresión. Debe saber que las condiciones para la disolución del sistema tonal están contenidas en los supuestos mismos sobre los que se funda. Debe saber que en todo lo que vive está contenido su propio cambio y disolución. La vida y la muerte están ya en el mismo germen. Lo que hay entre ellas es tiempo. Así, pues, nada esencial, sino sólo una medida que se llena necesariamente. Con este ejemplo aprenderá el alumno a conocer lo único que es eterno: el cambio; y lo que es temporal: la permanencia. Se dará cuenta así de que mucho de lo que se ha tenido por estética, es decir, por fundamento necesario de lo bello, no está siempre fundado en la esencia de las cosas. Que es la imperfección de nuestros sentidos lo que no s obliga a unos compromisos gracias a los cuales alcanzamos un orden. Porque el orden no viene exigido por el objeto, sino por el sujeto. Que así, esas numerosas leyes que se dan como leyes naturales surgen del deseo de tratar el material de manera más correcta desde el punto de vista artesanal. Y que la adaptación de aquello que el artista quiere realmente exponer, la reducción de la frontera que es la forma artística, sólo es obligatoria a causa de nuestra incapacidad para comprender lo indistinto y lo desordenado. La ordenación que nosotros llamamos “forma artística” no es una finalidad en sí, sino un medio auxiliar. Como tal debemos aceptarla, pero rechazarla si se nos quiere presentar como valor superior, como una estética. Esto no quiere decir que deban faltar en una obra de arte el orden, la claridad y la inteligibilidad, sino simplemente que por “orden” no debemos entender sólo aquellas cualidades que nosotros percibimos como tales. Pues la naturaleza es también hermosa cuando no la comprendemos y cuando nos aparece como caótica. Una vez curados de la locura de pensar que el artista crea por razones de belleza; una vez que se ha reconocido que sólo la necesidad le obliga a producir lo que quizá designaremos luego como belleza entonces es cuando se comprende que la inteligibilidad y la claridad no son condiciones que el artista necesita para instalarlas en la obra de arte, sino condiciones que el espectador espera ver satisfechas.

DIGO VOS ... / Textos


EL LUCERO .

La luna, madre encorvada, pidió a su hijo:
¬¬¬¬¬¬¬¬__ No se donde anda tu padre, Llévale noticias de mi.
Partió el hijo en busca del más intenso de los fuegos.
No lo encontró en el mediodía, donde el sol bebe su vino y baila con sus mujeres al son de los atabales. Lo buscó en los horizontes y en la región de los muertos: En ninguna de sus cuatro casas estaba el sol de los pueblos tarascos.

El lucero continúa persiguiendo a su padre por el cielo. Siempre llega demasiado temprano o demasiado tarde.******

José CORONA NUNEZ
Mitología Tarasca
Méjico, 1957*********

Recopilado por Eduardo GALEANO
Memoria del fuego (I)
Los nacimientos.
Fin de la década del´80

3 feb 2007

MUNDO / lago (datos fríos)


Salir al frío, a respirarlo y sentirlo es un placer. Cuando lo necesito lo hago sin vacilar ni interrupción alguna, me descalzo por la casa en comunión con lo demás a la espera del frío que sube hacia adentro de mi ser.

Luego me contagio, busco por donde sea un lugar para alojarlo y darle guarida, un atolón en mi cuerpo que lo aísle sin complicaciones para los órganos con calor suficiente, y logro llevarlo a mi mente que enfrío y hasta congelo a veces.

Mas tarde comprendo mi necesidad difusa de calmar el ansia, de frenar la sangre agitada, de comunicación con el hielo por horas y los pelos del cerebro se vuelven suaves. Sólo así llego a vos, sólo así me derrito.

Mucho Amor entonces de Adrián para Belén.

MUNDO / verde (dúos)


Guille, tiene en mi todo lo que quiera, soy como su lugar, lo que me pida doy o recibo o largo u omito, lo que sea. Un ser como pocos, no sólo único, sino único loco de esos que son de fierro o de hierro mejor dicho.

Nos une una gran amistad, una fiel amistada, grave frecuencia que aplicada a lo sonoro sería algo así como tres notas de “do” en las teclas de un superpiano de su primeras tres octavas tocadas a la vez, con el pedal de sustento al palo y el pianista debería hacer un gesto de esos que hacen los concertistas al finalizar una obra barroca con los pelos sobre el teclado y casi de pie.

Imaginen lo que imagino, dos personas conectadas por decibeles, por información sonora, por deseo musical que desemboca en lo simple del cariño.

Dejo de ser cuando él esta presente o a veces si el lo necesita soy yo y él a la vez, una forma exagerada de brindarse al amor como algunos sabrán o pensarán, una vía lenta de reflejos compartidos.

El canto tiene la labor de presentarnos allá por el ´94 y resiste sin muchas trabas hasta el hoy. Hoy el me considera su amigo y es para mi una sensación casi insuperable. La música también nos a separado, por trabajos diferentes, por creencias diferentes, pero nuestras energías se vuelven a encontrar cuando ambos lo sentimos necesario.

Amor cantado entonces de Adrián para Guillermo.